Pues bien, los aterrorizados guaraníes habrían pedido al buen fraile que intercediera ante Dios para que los librara de la maldición y Fray Luis así lo hizo bendiciendo las enfurecidas aguas, que se retiraron, quedando como recuerdo un gran lago, al que se le llamó Ypacaraí. Según algunos, su etimología vendría de los vocablos guaraníe "y", agua y "karaí", bendita, aunque otros afirman que la procedencia podría ser de "ypa", lago" y "karaí", bendito.
Sea como fuere, la tradición ha conservado este nombre para una de las maravillas que hay que ver cuando se va a Paraguay.